left
izq. arriba
Inicio | Contactos | Mapa del sitio busqueda
derecha arriba
 

Actores de contrapoder

2011-03-01

Adrián Uriarte Bermúdez | Opinión
Los primeros meses de este año señalan la persistencia del gobierno por afectar el trabajo que despliegan las organizaciones de la sociedad civil. El golpe más drástico ha sido el retiro de la ayuda danesa que afecta a estas organizaciones sociales.

Entre estas Ética y Transparencia, Instituto de Estudios Estratégicos de Políticas Públicas, Fundación Violeta Barrios de Chamorro, Ipade, buscando cómo anular su incidencia en la observación electoral y el retiro al fondo de apoyo a medios y periodistas para el desarrollo del periodismo investigativo. Los hallazgos encontrados en el estudio Visibilización de la sociedad civil en los dos principales medios escritos: EL NUEVO DIARIO y La Prensa, realizado por el Observatorio de Medios-CINCO, presentado durante el conversatorio entre medios y sociedad civil organizado por la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, demuestra una fuerte acogida en ambos medios escritos y una alta repercusión en sus agendas.

Organizaciones de la sociedad civil. El monitoreo aplicado únicamente en las portadas de EL NUEVO DIARIO y La Prensa, arroja que el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Coordinadora Civil, Movimiento por Nicaragua, Red de Mujeres contra la Violencia, Movimiento Autónomo de Mujeres, Centro de Prevención contra la Violencia, Comisión Permanente de Derechos Humanos, Ética y Transparencia, Instituto de Estudios Estratégico Políticas Públicas, se han constituido en fuentes de información con alta notoriedad en ambos medios durante el mes de enero. Los planteamientos formulados por estas organizaciones se han caracterizado por la defensa en materia de derechos humanos, gobernabilidad, transparencia, violencia y género frente al discurso oficial.

Como resultado de esa posición crítica, el poder ha reaccionado echando la maquinaria institucional con el propósito de asfixiar económicamente y regular legalmente a estas organizaciones. Las acciones oficiales han provocado el retiro de 35 millones de dólares de la cooperación de Dinamarca; hasta condicionar la existencia en espacios rentados por organismos de la sociedad civil, tal como denunció la poeta Michele Najlis, quien conduce el programa Camino de Emaus en Radio La Primerísima; además la amenaza de un proyecto de ley que lejos de regular el quehacer de las organizaciones de la sociedad civil, tiene como fin ponerles un bozal.

La estrategia del bozal ya ha dado resultado en las organizaciones de la sociedad civil. El estudio destaca que la invisibilización de la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil en los medios, en parte obedece también a que muchas han optado por replicar la política de comunicación oficial de desmediarse. La lógica de estas organizaciones es guardar silencio para no molestar al gobierno, y no poner en riesgo sus intereses. ¿Realmente esta lógica de comunicación es la mejor forma de construir ciudadanía crítica e incidir en las políticas públicas? ¿Con esta estrategia de avestruz estas organizaciones podrán proyectar su imagen deseada y rendir cuenta a los impuestos de los ciudadanos de los países donantes?

Lo cierto es que la actual actitud oficial no es más que una reedición de las acciones de 2008 emprendidas contra las organizaciones de la sociedad civil. En un contexto electoral los manuales aconsejan la persuasión y el diálogo contra los grupos de presión, no el garrote y la zanahoria, como está apostando el gobierno. Se creía que estas actitudes y conductas eran una página leída y releída por la militancia del partido de gobierno puesto que el mismo presidente Ortega pidió disculpas ante Barbara Stocking representante de Oxfam Gran Bretaña, por la persecución de 2008 contra organismos de la sociedad civil. ¿Se corregirá esta práctica oficial en lo que resta del año electoral?

EL NUEVO DIARIO. El hilo que ha venido uniendo a medios y periodistas con algunas organizaciones de la sociedad civil al despuntar el año electoral, ha sido el mismo: fiscalizar al poder. A manera de ejemplo, el rol protagónico contra la corrupción que ha emprendido EL NUEVO DIARIO, bajo la labor investigativa de Luis Galeano, José Adán Silva y Ary Neil Pantoja. En medio de una cultura de cero Acceso a la Información Pública, este medio de comunicación se ha encargado de romper los candados de la Dirección General de Ingresos, Ministerio de Hacienda y Crédito Público y el Consejo Supremo Electoral, documentado las supuestas prácticas de corrupción en la DGI, MHCP y poder electoral.

Las publicaciones sobre la conducta de las organizaciones del Estado han abierto nuevas heridas a la libertad de expresión contra este medio de comunicación: amenazas a sus periodistas, decomiso de materia prima y hostigamiento. La saga investigativa de END denota que todavía quedan funcionarios honestos en el Estado, comprometidos con la patria y que no dudan en colaborar como fuente de informativa para luchar contra la corrupción. La cultura del secretismo no ha sido impedimento exponer en el espejo de la opinión pública las prácticas de corrupción de la actual administración. Una de las razones de por qué el oficialismo no respeta la LAIP es precisamente por el temor de que el discurso demagógico de transparencia, sea desgonzado ante la ciudadanía, tal como lo hecho END exponiendo al menos como tres entidades carcomen el presupuesto de todos los nicaragüenses.

Por más que el discurso oficial evite pronunciarse sobre este tema, en el fondo está conciente que ha sido puesto al desnudo ante la opinión pública nacional e internacional; parte de su propia militancia está conciente del mal manejo del erario, un dato que se puede corroborar en conversaciones off the records.
Alianza estratégica. Desde luego que en el actual debate público, donde no hay oposición y el gran capital es aliado del gobierno, tal vez una de las razones por las cuales las organizaciones de la sociedad civil y los medios han sido blanco de la maquinaria oficial, es porque son vistos como actores de contrapoder. Irónicamente constituyen una amenaza por tener como agenda común promover una cultura de rendición de cuentas. Sin embargo, el oficialismo y sus aliados quieran acabar con la libertad de expresión y organización de estos actores para silenciar sus voces y no les causen ruido al discurso oficial en un año en que buscan como mantener el estatus quo.

Este escenario lejos de amedrentar a los actores de contrapoder, debe continuar tejiendo una agenda con visión de país basada en la ética, libertad de expresión, derechos humanos, y construcción de ciudadanía en aras de lograr erradicar la extrema pobreza y restituir la salud a la democracia. ¡Ojalá el resto de las organizaciones y medios también reencaucen su misión y visión en favor de Nicaragua! (Artículo tomado de El Nuevo Diario)

Haga clic abajo para leer el escrito en ese medio de comunciación


El Nuevo Diario

 
derecha arriba


Alianzas y contrapartes
boletin
left
  izquierda   derecha abaj