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¿COMBATIR LA ENORME EVASION FISCALIZANDO AL SECTOR INFORMAL? ¿EN SERIO?

2012-07-27

En el semi-esbozo de propuesta de reforma tributaria presentado ayer en el Banco Central por parte del Gobierno, se dice que la misma persigue entre otros objetivos básicos ¨mejorar la fiscalización para reducir la informalidad y combatir la evasión¨. Sin lugar a dudas esto resulta sumamente interesante.

La presentación que se entrego, luego de mostrarnos algo que ya sabíamos - a saber que la tasa de evasión del Impuesto sobre la Renta (IR) en 2010 fue equivalente a casi el 50% de la recaudación potencial de este impuesto y a C$ 8,231.8 Millones o a US$ 350 Millones -, parece sugerir que la evasión del IR obedece fundamentalmente, o al menos en gran parte, al extenso sector informal.

Anteriormente, ya se nos había asegurado que la perdida de recaudación originada por la reducción en las tasas del impuesto sobre la renta serian compensadas con una mayor tributación del sector informal.

En este aspecto la propuesta parece sustentarse en el conocido argumento neoclásico, según el cual el sector informal esta integrado por personas que se vuelven informales por elección propia, sencillamente para evadir el pago de impuestos.

Pero como lo muestran las propias encuestas de empleo oficiales, el sector informal esta integrado fundamentalmente por personas que, carentes de los recursos indispensables - capital humano, recursos financieros y tecnología - que les permitan insertarse ¨exitosamente¨ en el mercado, desarrollan prácticamente cualquier tipo de actividad económica para sobrevivir; de manera que el empleo informal - que en nuestro país representa el 70% del empleo - es equivalente en lo fundamental a una enorme masa de subempleo visible e invisible, y los ingresos que devengan quienes desempeñan este tipo de empleos son extremadamente bajos.

Recuérdese, en este punto, que solo se consideran contribuyentes potenciales del impuesto sobre la renta (IR) y del sistema tributario, aquellas personas con un nivel de ingresos por encima de un mínimo básico de sobrevivencia. Esta es la razon por la cual el IR contempla un monto mínimo exento. Actualmente, dicho mínimo exento equivale a unos US$ 265 al mes (US$ 3,180 o C$ 75,000 al año), según la tabla progresiva del IR,

Pero la mayoría absoluta de quienes encuentran ocupación en el sector informal, según dichas encuestas, devengan ingresos varias veces inferiores a dicho monto mínimo exento del IR. Por tanto, esa enorme masa de personas que sobreviven en el sector informal, generando sus propios empleos, no formaría parte de la base de recaudación potencial del IR, y por consiguiente, no entraría en el calculo de la evasión.

Al respecto, Vito Tanzi nos recuerda que ¨Teniendo en cuenta la información sobre la distribución del ingreso, es seguro asumir que la proporción del ingreso personal que reciben quienes se dedican a actividades informales es muy baja, por lo que su baja participación en la recaudación impuestos no puede ser de grandes consecuencias¨.

La evidencia es abrumadora. Según la Encuesta Continua del INIDE, de los 2,956,672.9 trabajadores ocupados en el país al IV Trimestre de 2010, de los cuales un 70% estaba ocupado en el sector informal, y solo el 8% de este total de trabajadores ocupados devengaba ingresos que se encontraban por encima del mínimo exento del IR; los ingresos del 92% restante se encontraban por debajo de ese mínimo.

Por otra parte, me pregunto cuantos decenas de miles de fiscalizadores se requerirán para ¨fiscalizar¨ a esta enorme masa dispersa de mas de 2 millones de personas que encuentran ocupación en el empleo informal, integrada principalmente por trabajadores por cuenta propia y trabajadores familiares sin remuneración, y cual será el costo de dicha fiscalización, en relación a los reducidos montos que se lograrían recaudar.

Como referencia, si destinamos 1 fiscalizador por cada 40 personas que desempeñan ocupaciones informales, se requerirían mas de 40 mil fiscalizadores para ¨fiscalizar¨ a este sector. Así que les deseo buena suerte ¨fiscalizando¨ al sector informal. La necesitaran.

Lo anterior no significa que los ¨informales¨ disfrazados de tales con el propósito de evadir el pago de impuestos no deban ser sujetos a la acción fiscalizadora de la administracion tributaria - y la administración tributaria sabe de antemano quienes son y adonde están -, pero es obvio que la explicación fundamental de la enorme evasión en el caso del IR no se encuentra aquí.

Resulta sugestivo, a este respecto, que en ninguna parte de la presentación gubernamental se mencione la abundante evidencia existente, disponible para la propia administración tributaria, que sugiere que la evasión esta concentrada en los estratos de empresas de mayor tamaño y en los estratos de mayores ingresos de la poblacion.

VITO TANZI Y EL IMPUESTO SOBRE LA RENTA EN AMERICA LATINA. ¿LA EXPLICACION ES EL SECTOR INFORMAL?.

VITO TANZI FUE, DURANTE MUCHO TIEMPO, JEFE DEL DEPARTAMENTO DE ASUNTOS FISCALES DEL FMI

¨Los impuestos sobre los ingresos personales (impuestos sobre la renta de las personas naturales) han sido notablemente improductivos en la mayoría de países de América Latina. Se trata definitivamente del área de la recaudación en donde son mayores las diferencias respecto a la recaudación de ingresos fiscales de los países desarrollados. En esta sección ofrecemos algunas de las razones por que esto es así. Estas razones son diferentes de las que a menudo se han sugerido. Como se mencionó anteriormente, la explicación normal para este resultado es la importancia del sector informal en América Latina y su impacto en la evasión de impuestos. A esto se añade a menudo que las administraciones fiscales son tan débiles que toleran una gran evasión fiscal por parte de los contribuyentes.

Los países de América Latina se caracterizan por una distribución del ingreso muy desigual. Los coeficientes de Gini se calculan para los países de esta región son las más altas del mundo, a veces cercanos a 0.60. Cuando la distribución del ingreso es tan desigual y los gobiernos son escogidos mediante elecciones democráticas, como ocurre ahora en muchos países de América Latina, uno esperaría que aquellos con ingresos por debajo de la renta media del país, siendo en la mayoría, elegirían a individuos que apoyarían impuestos progresivos porque estos impuestos recaería con mayor fuerza sobre los relativamente pocos ciudadanos ricos. Es desconcertante el hecho de que esto no ha ocurrido en América Latina.

En América Latina la proporción del ingreso nacional total que compensa a los trabajadores empleados en la actividad económica formal es extraordinariamente baja. Por ejemplo en México es sólo el 28 por ciento. En muchos países es menos del 30 por ciento en comparación con más del 70 por ciento en muchos países desarrollados. La evidencia de los países desarrollados sugiere que la recaudación del impuesto sobre la renta personal dependen fuertemente de los salarios recibidos por los empleados de los establecimientos especialmente grandes, tales como el gobierno y las empresas. Estos empleados son gravados en la fuente (es decir, se retienen sus impuestos) de manera que les resultaría difícil eludir el pago de impuestos. La baja participación de los salarios en el ingreso nacional de los países de América Latina comienza a ofrecer alguna explicación al rompecabezas de la baja recaudación de este impuesto.

La debilidad del impuesto sobre la renta personal, como una fuente de ingresos, debe mucho más a la baja tributación de ingresos no salariales que, como se indicó anteriormente, a menudo representan al menos el 70 por ciento de la renta total. La no tributación de estos ingresos proporciona una gran parte de la explicación de por qué los impuestos sobre la renta personal generan tan pocos ingresos en América Latina. Estos ingresos no salariales son en su mayor parte rentas del capital (rentas, intereses, dividendos, ganancias de capital) y, en una parte mucho menor, rentas de individuos que se dedican a actividades informales.

Teniendo en cuenta la información sobre la distribución del ingreso, es seguro asumir que la proporción del ingreso personal que reciben quienes se dedican a actividades informales es baja, por lo que su baja participación en la recaudación impuestos no puede ser de grandes consecuencias.

La mayor parte de países latinoamericanos han sido reacios a gravar los ingresos procedentes del capital en parte por el temor de que, siendo el capital móvil, estos ingresos podrían emigrar hacia el gran agujero negro que es la economía estadounidense.

A pesar de los bajos o nulos impuestos establecidos por los países de América Latina sobre los ingresos procedentes del capital la economía norteamericana ejerce una especie de atracción fatal para los contribuyentes de América Latina que han transferido cientos de miles de millones de dólares hacia esa economía y hacia los paraísos fiscales. Al ser clasificados como "extranjeros no residentes" por autoridades fiscales norteamericanas han gozado de un status libre de impuestos en los Estados Unidos.

Debido al limitado intercambio de información entre países, o debido a la naturaleza territorial (por oposición a global) de muchos sistemas de imposición sobre la renta de América Latina, los contribuyentes no han informado de estos ingresos a las autoridades fiscales de sus propios países. El resultado neto ha sido una baja recaudación del impuesto sobre la renta personal y la baja progresividad de los sistemas fiscales.

En conclusión, los impuestos sobre la renta personal solo pueden ser productivos si los gobiernos concentran sus esfuerzos en el 10-20% de la población que absorbe gran parte de los ingresos imponibles de sus países¨.

 
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